lunes, 29 de octubre de 2007

Mis conciertos (I)

Días de primavera en Zaragoza, los rumores del regreso empezaban a escucharse. Gente pregonaba la vuelta sin saber, pero nadie se salva en querer ser el primero en saberlo (¿ego?). Los periódicos apuntaban en la misma dirección, internet sólo tenía una respuesta, pero nadie lo confirmaba. Fue en Octubre del 2006 cuando el Heraldo de Aragón se arriesgo y confirmo la noticia. Algo evidente, demasiados rumores con un mismo fin.

Zaragoza es pequeño y si Enrique es visto cerca de Valdivia, no se puede esperar otra que cosa que no sea eso o la muerte homicida por parte de uno de los dos. Al fin se cumplían mis sueños y el de miles de fans como yo. Había una fecha confirmada y como no tenían que dar la nota, sentirse queridos y arropados por la ciudad que les vió crecer y por la virgen que les hizo llegar a lo más alto. El día 12 de Octubre era el elegido, día de la patrona, de nuestra pilarica. Especialmente emotiva la fecha, además es el día de la hispanidad. Que tanto pregona Bunbury en sus discursos. Nadie se lo iba a discutir. Para nosotros es pasión y amor, para los patrocinadores es dinero y si Héroes del Silencio dice que es el día 31 de Diciembre a las doce horas, esa hubiera sido la fecha.
Desde el momento de la confirmación mi cuerpo estaba con una motivación diferente. Quedaba casi un año para este aconteciemiento y para mí lo importante era ese día. Durante el año no me importaba todo lo que me sucediese, llevaba la contra a mis idolos "las cosas mas triviales se vuelven fundamentales". NO, todo me daba igual, era una cuenta atrás.

Tensión acumulada por escuchar a los Héroes del Silencio decirlo de viva voz. El comunicado no tardo. En un tono recio sin alardes, con más arrugas de las que deberían, nos hablaban de la vuelta de Héroes del Silencio. Era un hecho.
En Febrero finales salían las entradas a la venta para un único concierto en España, yo ausente y exiliado en otro país de turista y de visita quedaba a merced de un amigo Él decidiría mi futuro. Gracias a Dios él, otro fan de héroes tuvo suerte(o no) y consiguió entradas en sitio preferente tanto para él como para mí. Como le quiero, como le querré y como se lo agradezco. Viva Héroes. Recalcar que la venta de entradas fue un caos absoluto, era caótico ver(lo que me contaron) colas interminables en los miles de cajeros, en las tiendas y en todos los puntos de venta. Se colapso el sistema infórmatico de los cajeros por la avalancha de peticiones. Hubo que reanudar(4 días después) la venta por teléfono, como no otra mala solución, porque si el cajero va mal el teléfono ni digamos, chanchullos, tensión y nervios para llamar y conseguir entradas. Mucha gente no pudo, ¿injusticia? Si, pero yo me lavo las manos porque tenía mi entrada.

A la vuelta a Zaragoza anunciaron el siguiente concierto para el día 10, otra vez colas interminables pero estas sólo en tiendas, un sistema mucho más justo. Yo tuve mi recompensa con mis 16 horas de cola.
La gente daba las gracias a Héroes por darnos un segundo concierto, pero llegarían más sorpresas Sevilla y Valencia completarían la gira del milenio, tenían una deuda pendiente y sabían que no podían dejar a nadie sin Héroes. Estos dos conciertos ponían punto y final a una hérida abierta que parecía que se cerraría. Muchos fans e incluso los propios Héroes en mi opnión, no querían un fin de gira en Valencia, pero no había otra opción. La historia decía que sólo Madrid aparte de Zaragoza merecía tal acontecimiento pero no, las fechas y los lugares de concierto eran un problema, y tanto La Cartuja (Sevilla) como Cheste (Valencia) eran soluciones rápidas sin complicaciones y con gran aforo tal y como requerían.
Volviendo a mis sensaciones. Pasé un mes y medio volviendo a escuchar sin parar Héroes del Silencio, bajándome todo lo que encontraba en la red. Nervioso como un flan aún quedando meses y meses, poco a poco se fue diluyendo esa sensación pero no del todo. Incluso hice una promesa con mi primo, tatuarme el símbolo de Héroes, después de los conciertos si de verdad daban la talla y si de verdad era tal sensación para mí. Eso ya contaré si se hizó o se hará realidad.


Desde las últimas entradas adquiridas como ya he dicho pase un mes y medio con el corazón latiendo más rápido. Pero después todo vuelve a su normalidad. Hasta 1 mes antes del concierto mi cabeza los recordaba pero no los veía aún. Finales de Septiembre y con otro viaje ya sentía el aliento de Enrique, la guitarra de Valdivia, la batería de Andreu y el bajo de Cardiel. Sabía que dentro de nada los vería y por fin llego el gran día.

Día 10 de octubre, adentrado en las fiestas del Pilar hacía 4 días, yo estaba descansado. Tenía que darlo todo para ese concierto, después de haber pasado la primera semana de Octubre de borrachera en borrachera. No salí ni viernes ni sábado, ni domingo ni lunes. El martes hice un breve escarceo para ver el ambiente, pero mi día clave era el miércoles, ahí fijaba mis ilusiones y mis fuerzas.
Me levanté sobre la 1 del mediodía, bastante descansado y con los nervios a flor de piel, habíamos quedado a las 15:30 los 7 u 8 que ibamos a ir al concierto en un supermercado al lado del Estadio de la Romareda, y allí estuvimos, para ponernos a tono, la bebida elegida fue el calimocho(a mi gusto mala elección). Fuimos a los alrededores del Estadio a hacer fila a beber y a esperar que abrieran las puertas, hora elegida las 17:30.
Allí se podía inhalar ambiente de concierto, tensión por su vuelta, miles de fans amontonados en las cercanías del estadio. Gente durmiendo desde el día anterior para poder estar lo más cerca de ellos. Cerca de 40.000 personas con sus respectivas camisetas teñían todo de negro, el cachirulo había dejado paso a la HdS, pero muchos de los presentes no olvidaban sus raíces, y en las fechas que estaban, debían mantener la tradición, entre ellos yo, aragonés de naciemiento y de corazón, iba como muchos con mi cachirulo.
Lo único que pintaba mal era el cielo, pero aún no llovía. Sobre las 16:15 empezamos a escuchar los ensayos del concierto. La carne de gallina, los pelos de punta, el corazón no podía bombear más rápido. "Héroes, héroes" - gritaba en mi cabeza.
Alrededor de las 17:00 los organizadores empezaron a asomarse por las puertas, poniendo más tensión fuera. Había estado en conciertos, en muchos para mi edad. Pero por fin me sentía y vivía lo que siempre había soñado vivir y que tantas veces había visto en películas. Por fin sobre las 17:30 abrieron, no fui y no fuimos los primeros en entrar, pero casi. Impresionante la entrada al estadio, primera visión del espectacular escenario, a la altura de los más grandes. Cogimos un buen sitio y nos sentamos para hacer hueco y poder descansar a falta de casi 4 horas para el comienzo. Pero la lluvia interrumpió la espera. Ya habían avisado, pero se pensaba que la pilarica protegería a sus hijos, aquellos que han llevado su nombre por todos lados. No fue así y llovio con intensidad durante media hora, tiempo para levantar el plástico protector del cesped y cubrirse con él. Al final escampó.

Se acercaba la hora del concierto y los litros de cerveza y de brugal con cola empezaban tomarse, había que aguantar de alguna manera y el alcohol no es una opción es una obligación. Se veía como se llenaba el estadio del Real Zaragoza. Las nueve de la noche, la Romareda llena, pero ellos sin salir. Enrique aquejado por la gripe, parecía ser la mejor explicación a la tardanza. Pero de repente sobre las 21:25, todas las luces se apagaron. Todo el mundo callado, sin saber lo que iba a pasar y de la nada empezó a sonar "Song to the siren", para entrar en ambiente. Ya estaba comenzando el concierto, el concierto más esperado de mi vida y de muchas vidas como la mía. La gente loca, yo me consideraba el más loco. Hacía 10 años que esperaba escuchar eso. Y por fin venía la locura. La melodía de "El estanque" recorría mis oidos, canción de mis favoritas y tuvo un tiempo como todas en que fue la que más me gusto. Cuatro pantallas bajadas a nivel del escenario tapaban a los Héroes pero su silueta se podía ver en medio de un mar, en medio de "El estanque". Y ahí fue el momento que siempre recordaré, la guitarra de Valdivia rompiendo las olas y Bunbury cantando "Las leyes salvajes que empañan mi huida, el estanque no para de crecer". Una frase para la historia, una frase para mi memoria, para siempre. Momento en que desate la locura y ya no pude parar durante todo el concierto. Una tras otra venían todas las canciones, "Deshacer el mundo", "Mar adentro", "La carta", etc, y así hasta recorrer durante más de 2 y media canciones, ya himnos de Héroes del Silencio. El momento algido para mi fue con "No más lágrimas", increíble en disco, sin palabras en directo. Fue el delirio universal. "Amaneci con los puños bien cerrados", "Me empequeñece la altura y no lo puedo evitar se me atascan las ideas", "He oido que la noche es toda magia", "Podría tratarse de magia chaman", "Y el fuego que era a veces propio, la ceniza siempre ajena, blanca esperama resbalando por la espina dorsal", " Y el mordisco lo dan otros, encias ensangrentadas y miradas de criminales", "Y miro mil puertas, que están abiertas a la oscuridad", " Y por fin encontrado el camino que ha de guiar mis pasos, y esta noche me espera el amor en tus labios", "Siempre en la oscuridad la voz no tiene sentido, el silencio lo es todo heroe en su propio olvido", "Entre dos tierras estas y no dejas aire que respirar", "No Hace mucho que lei tu carta y sin fuerzas para contestar", "Pienso en los años que llevas guerreando con un nombre por bandera, ahora solo quiero oirlo una vez mas", " Si la primera mirada es la que vale, esto ya lo enseñan las madres". Y así con más y más canciones y más frases míticas. A mitad de concierto se pasaron al escenario pequeño situado al final de una pasarela, dónde hicieron un acústico y cantaron canciones tan míticas como algunas ya mencionadas "Apuesta por el rock and roll", "No más lágrimas"etc. Terminando con "En los brazos de la fiebre" después de dos bises. Dónde Bunbury y Valdivia se sentaron en medio del escenario, los dos unidos, como al principio. El broche lo dieron los fuegos artificiales, un gran invento para distraer y dar por finalizado el espectáculo Íncreible concierto, ese día dije que era el mejor concierto de mi vida, pero aún me quedaban 3. Miraba atrás mientras me iba a ritmo de "Like a rolling stones " y me decía esto es la hostia, y yo que pensaba que nunca los vería.

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